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Evaluación del riesgo de los programas de residencia y ciudadanía por inversión a nivel mundial

Una investigación de Deep Knowledge Analytics (DKA), realizada en torno a seis parámetros relacionados con los sistemas sanitarios, ha puesto de relieve este aspecto crucial en los programas de golden visa; España, reforzada tras el informe.

El mundo antes del COVID-19, que ya semeja tan lejano, era radicalmente diferente en numerosos aspectos. Nuestra forma de relacionarnos, de divertirnos, o de vivir nuestro día a día no era la misma. Tampoco lo eran nuestros objetivos y ambiciones. La pandemia ha generado cierta sensación de indefensión en la sociedad mundial, y muchas de nuestras prioridades vitales se han recalibrado. La seguridad ha adelantado por la derecha a los factores puramente económicos. Y eso, claro, ha conllevado cambios en los programas de ciudadanía o residencia por inversión (CBI y RBI, respectivamente, por sus siglas en inglés), conocidos también como golden visa.

Antes de esta crisis sanitaria, los inversores elegían dónde residir o conseguir un segundo pasaporte en función de factores como la calidad de vida, las opciones educativas, o la libertad de desplazamiento. Ahora, han asomado otros atractivos: seguridad, acceso a una asistencia sanitaria de primera clase, fiabilidad de las infraestructuras, gestión del riesgo o, lo que es más importante, estabilidad para las familias.

Por ello, en este artículo ahondaremos en un nuevo campo de análisis, que se denotará crucial en los años venideros: el de la evaluación conjunta de la seguridad sanitaria y las características de los programas de golden visa de cada país. Porque, desde marzo de 2020, un pasaporte ya no solo ofrece condiciones económicas, de movilidad, o jurídicas. También es un salvoconducto hacia un buen sistema de salud.

Nuestro análisis se apoyará en los seis parámetros principales utilizados en la Evaluación de Seguridad Regional ante el COVID-19 de Deep Knowledge Analytics (DKA). Dichos parámetros son la eficiencia gubernamental en la gestión de riesgos, la preparación para emergencias, la vigilancia y la detección, la eficiencia de la cuarentena, la preparación sanitaria y la vulnerabilidad del país. Cada una de ellas se presentará frente a las puntuaciones del Global Residence Program Index (GRPI) de Henley & Partners.

1— Eficiencia gubernamental en la gestión de riesgos

Canadá, Austria y Australia son los países que obtienen las puntuaciones más altas en cuanto a eficiencia gubernamental a la hora de gestionar riesgos. Cuentan con sólidas estrategias de defensa nacional y sus mecanismos de respuesta a las emergencias, en particular los destinados a mitigar el impacto negativo de COVID-19, se han mostrado robustos. Y no solo eso: cuentan con una alta estabilidad política, estructuras gubernamentales eficientes y bajos niveles de corrupción.

En definitiva, Canadá, Austria y Australia son la antítesis del riesgo a la hora de hablar de gobiernos.

Fig—1: Puntuación de la gestión de la eficiencia gubernamental del Deep Knowledge Analytics (DKA)

Fig—1: Puntuación de la gestión de la eficiencia gubernamental del Deep Knowledge Analytics (DKA) con la puntuación del GRPI (Global Residence Program Index) de Henley & Partners. Fuente: DKA

Fuera de este trío, cabe destacar que España sale mejor parada que la mayoría de actores de su entorno. De hecho, todos los países del sur de Europa que competirían con España a la hora de atraer residentes o ciudadanos por inversión gracias a su clima, gastronomía, estilo de vida y cultura —el caso de Grecia, Italia, Portugal, Chipre— puntúan ostensiblemente por debajo del Estado español.

El gobierno español se ha mostrado, de cara al extranjero, como altamente eficiente en esta crisis. Sin ir más lejos, la Comisión Europea ha considerado que España ha sido el primer país en cumplir…

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